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Apoyo a la sociedad civil durante la pandemia de Covid-19

El potencial de las colaboraciones en línea para la responsabilidad social

Por Saul Mullard y Per Aarvik
U4 Anti-Corruption Resource Centre, Chr. Michelsen Institute (U4 Guide 2020:2)

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En tiempos de crisis, existen riesgos significativos de corrupción. La sociedad civil juega un papel importante en garantizar que los fondos para hacer frente a la pandemia de Covid-19 lleguen a su destino. Los donantes y las organizaciones multilaterales deben considerar establecer redes digitales de rendición de cuentas para apoyar este esfuerzo. La crisis actual presenta desafíos para la sociedad civil, sin embargo, también existen nuevas oportunidades para que se adopte la participación ciudadana digital como una iniciativa para combatir la corrupción.

Puntos principales

  • En tiempos de crisis, existen riesgos significativos de corrupción. Los enfoques de responsabilidad ascendente son cruciales para garantizar que los fondos asignados para la pandemia lleguen a su destino.
  • Las medidas actuales de confinamiento y la restricción de movimiento pueden llegarse a apreciar como una parálisis global. Sin embargo, a pesar de ser un desafío para la sociedad civil, la situación actual puede estimular la creatividad y ofrecer nuevas oportunidades al adquirir un rol de vigilante.
  • La necesidad actual de participar, compartir información y organizar la asistencia humanitaria, podría canalizarse hacia un apoyo constructivo y formas alternativas de participación ciudadana para combatir la corrupción.
  • Los profesionales en el sector de desarrollo pueden apoyar a la sociedad civil aprovechando la gran cantidad de recursos existentes, que están aún sin explotar, para movilizar la participación ciudadana digital. Al establecer redes digitales de responsabilidad social, existe la posibilidad de aumentar la conciencia sobre los riesgos de corrupción, construir nuevas alianzas y promover iniciativas de rendición de cuentas.
  • Las colaboraciones en línea tienen la capacidad de contribuir a las iniciativas anticorrupción. Sin embargo, las limitaciones y los desafíos que enfrentan algunos países incluyen: infraestructuras tecnológicas deficientes, falta de acceso a dispositivos móviles o habilidades para comunicarse, problemas de seguridad cibernética, uso indebido de datos y renuencia a participar en un momento en el que la salud está en riesgo.

La crisis actual de Covid-19 plantea varios problemas, tanto para el desarrollo en general como en el sector salud, y existen importantes riesgos de corrupción durante una pandemia. A medida que la pandemia actual avanza en todo el mundo, los donantes y las organizaciones multilaterales planean grandes desembolsos de fondos para hacer frente a la crisis. Sin embargo, existe la preocupación de que estos fondos se encuentren en riesgo de corrupción, lo que afectaría seriamente los resultados de salud. Entre el conjunto de medidas disponibles de rendición de cuentas y anticorrupción, apoyarse de organizaciones de la sociedad civil se ha convertido en una práctica cotidiana de los donantes en sus esfuerzos por combatir la corrupción. Hay varias formas en que la sociedad civil puede participar en programas anticorrupción al actuar como vigilantes.

La sociedad civil juega un papel importante en garantizar que los fondos para hacer frente a la pandemia de Covid-19 lleguen a su destino.

El enfoque de responsabilidad ascendente dirigido por la sociedad civil (como cualquier enfoque anticorrupción) no es una panacea. Al igual que con cualquier intervención, es importante tener en cuenta el contexto, la capacidad, la motivación de los actores (incluida la sociedad civil), etc. Sin embargo, la sociedad civil ha tenido cierto éxito desempeñando papeles cruciales – desde vigilar hasta proporcionar información a los ciudadanos sobre sus derechos – así como mejorar la prestación de servicios e impulsar los resultados de desarrollo. Durante la pandemia actual, los enfoques de responsabilidad ascendente son esenciales para garantizar que los fondos asignados para las respuestas a la pandemia lleguen a su destino.

Entendemos que la sociedad civil es, en términos generales, el espacio entre los sectores público y privado, como se afirma en un informe de la UNODC de 2019. Si bien tales definiciones se pueden encontrar en diversos documentos de políticas públicas o prácticos, una mirada más cercana al financiamiento para la sociedad civil está sesgada significativamente a favor de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en lugar de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Por ejemplo, un informe de la OCDE sobre el gasto de ayuda a la sociedad civil no hace una distinción entre las OSC en general y las ONG (un tipo específico de OSC). Esto ha sido llevado al punto de afirmar que ONG ‘... puede usarse como sinónimo del término organización de la sociedad civil (OSC).’

Durante la pandemia en curso y como resultado de las medidas de confinamiento, distanciamiento y cuarentena, la sociedad civil se enfrenta a varias limitaciones en su capacidad para llevar a cabo su trabajo. A pesar de estos desafíos, los enfoques de responsabilidad ascendente son cruciales para garantizar que los fondos para la pandemia lleguen a su destino. Las ONG, los donantes y los organismos multilaterales pueden apoyar dichos enfoques aprovechando los varios ejemplos de participación ciudadana en línea.

Seis retos actuales para la sociedad civil

Existen riesgos relacionados a la rendición de cuentas de los gobiernos y las empresas privadas. En tiempos normales, las OSC estarían bien posicionadas para monitorear y reportar sobre los gobiernos y las empresas privadas, así como para responsabilizarlos por sus acciones. Sin embargo, la crisis actual plantea varios desafíos a los roles de la sociedad civil como son: el monitoreo, la rendición de cuentas, la defensa de derechos y la promoción de la participación ciudadana.

1. Asimetría de poder entre el ejecutivo y los mecanismos de rendición de cuentas

La legitimidad del poder ejecutivo puede aumentar en algunos contextos. El ejecutivo es el principal responsable de establecer políticas públicas y una agenda de acción para enfrentar la crisis. La retórica ejecutiva que enfatiza que este es un momento de actuar puede resonar en la sociedad, lo que haría más difícil que los mecanismos de rendición de cuentas vertical y horizontal lleven a cabo su tarea y ganen impulso.

2. La restricción de movimiento evita actividades que requieren de reunirse físicamente

Este es particularmente el caso de la sociedad civil en su rol de responsabilidad social ya que la mayoría de las herramientas para llevarla a cabo requieren que las comunidades locales se reúnan para participar en iniciativas. Esto no es posible cuando existen medidas de distanciamiento social. Las reuniones comunitarias, las auditorías sociales y las sesiones grupales, es decir, los pilares de la mayoría de las iniciativas de responsabilidad social, son difíciles de lograr con medidas estrictas de distanciamiento o cuarentena. Asimismo, las manifestaciones o protestas se ven obstaculizadas por tales medidas.

3. Acceso a la información

En algunas comunidades, el confinamiento también impide el acceso a la información si es que este se encontraba disponible desde las instalaciones de trabajo, una institución educativa, una biblioteca o un cibercafé. Por lo tanto, la capacidad de participar digitalmente se reduce al acceso a través de teléfonos móviles.

4. Los servicios en línea son costosos en países que imponen impuestos sobre las redes sociales

Debido a que la educación, reuniones de fe y la interacción social se han trasladado en línea a causa de las medidas de confinamiento, existe una fuerte presión para eliminar dichos impuestos durante la crisis de Covid-19. Un ejemplo de esto es la protesta contra el impuesto OTT en Uganda.

5. Dificultad para que las iniciativas ciudadanas ganen impulso

En tiempos de crisis puede ser muy difícil ganar impulso y participantes para una causa, ya que los medios y la atención pública se centran en la emergencia. Los métodos de alcance también se han trasladado en línea, lo que puede reducir el potencial de una participación más amplia.

6. Espacio reducido para la sociedad civil

Muchos gobiernos de todo el mundo están implementando medidas de distanciamiento y cuarentena, y los grupos de la sociedad civil advierten sobre el potencial de estas para frenar la participación ciudadana y restringir derechos fundamentales. Por ejemplo, Hungría, Filipinas y Bangladesh han introducido una legislación de emergencia que se ha reportado como una excusa para restringir los derechos humanos y reducir aún más el espacio de la sociedad civil. De manera similar, según CIVICUS, una alianza global de OSC, existen restricciones de Internet en India, Myanmar y Bangladesh.

Cinco oportunidades para la sociedad civil durante la pandemia


Debido a que "la mitad" de la población mundial se encuentra bajo algún tipo de confinamiento o restricción de movimiento, la situación actual se puede llegar a apreciar como una parálisis global. Pero visto de otra manera, estas restricciones pueden estimular la creatividad y ofrecer nuevas oportunidades para la sociedad civil.

La situación actual se puede llegar a apreciar como una parálisis global; sin embargo, estas restricciones pueden estimular la creatividad y ofrecer nuevas oportunidades para la sociedad civil.

1. Potencial para aumentar la legitimidad de la sociedad civil

En los últimos años, se han planteado preguntas sobre la legitimidad, la responsabilidad y la relevancia de las OSC. Un informe de 2017 del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales proporciona ejemplos de algunos de los desafíos que enfrenta la sociedad civil. La crisis actual puede ofrecer oportunidades para que las OSC respondan a algunas de estas críticas, fomentando la participación de una red de reporteros y activistas en línea con fuertes vínculos con las comunidades en las que viven. Esto puede contrarrestar la tendencia de las ONG a conducirse por las demandas de los donantes y la necesidad de asegurar financiamiento.

2. Potencial para extender la participación

La situación actual ha generado impulso en la participación ciudadana, demostrado por los cientos de grupos de Facebook o proyectos de mapeo colectivo que comparten información u organizan ayuda. Parte de este compromiso podría canalizarse hacia un apoyo constructivo y formas alternativas de compromiso cívico para combatir la corrupción. Esto, si se crea el marco de referencia necesario y se da a conocer a la audiencia adecuada.

3. Aumento de la información

A medida que sociedades ‘enteras’ comienzan a interactuar digitalmente, es más probable que la información esté disponible en línea, ya sea a través de portales web oficiales y redes sociales o distribuida mediante redes cerradas. Por ejemplo, los gigantes tecnológicos han unido esfuerzos para filtrar información errónea y eliminar anuncios de equipos de protección falsos. Dichas intervenciones por parte de los proveedores de la plataforma son de ayuda, pero no eliminan la necesidad de habilidades especializadas para recolectar, verificar y validar adecuadamente la información. Existen ONG dedicadas a tales proyectos y muchas de ellas se organizan bajo la red Humanitarian2Humanitarian. En una crisis global, las grandes corporaciones como Facebook, Twitter y Google, se preparan para estar presentes y activas. Estas redes facilitan el intercambio de información y las opciones de monitoreo, pero únicamente hasta cierto punto.

4. Construcción de nuevas alianzas

La situación actual brinda oportunidades para aliarse con otro tipo de organizaciones de la sociedad civil más allá de las ONG, como son las iglesias, grupos de Scout, asociaciones profesionales (por ejemplo, sindicatos de enfermeras) y otras organizaciones de membresía. En el caso Conteo de libros de texto en Filipinas, las tropas locales de Scouts se comprometieron a verificar la calidad y cantidad de libros de texto y ayudaron a asegurar que los libros llegaran a su destino. En ese caso, los Scouts estaban dispuestos a participar, ya que su acción correspondía con el espíritu de servicio de la Asociación de Scouts y estaba dirigida a un objetivo educativo y no a uno anticorrupción.

Esto muestra que los grupos de membresía pueden estar más dispuestos a apoyar las iniciativas de responsabilidad social de Covid-19 porque se relacionan con una emergencia de salud en lugar de con la ‘corrupción,’ un problema que a menudo está muy politizado en muchos contextos. Estas diferentes formas de OSC suelen tener buenas estructuras de comunicación y pueden involucrar a diferentes personas en el monitoreo y supervisión de las respuestas de Covid-19. Para alcanzar una movilización más amplia, se puede contactar a los aliados de ONG locales quienes pueden tener vínculos con sindicatos y organizaciones de membresía. De igual manera, los donantes podrían contactar a los sindicatos nacionales, lo cuales pueden tener vínculos internacionales. Por ejemplo, la Organización de Enfermeras de Noruega lleva a cabo programas de capacitación con los sindicatos de enfermeras de Ruanda, los cuales se financian mediante un acuerdo con la NORAD (Agencia Noruega para la Cooperación al Desarrollo). La creación de nuevas alianzas y redes puede ayudar a las organizaciones de la sociedad civil a romper las estructuras existentes y crear nuevas sinergias entre las organizaciones, pueden resultar útiles en emergencias como la pandemia actual.

También se ha logrado cierto éxito movilizando acciones contra la corrupción, al contactar a organizaciones y líderes religiosos y autoridades tradicionales (vea el trabajo de U4 sobre los potenciales de las autoridades tradicionales). Por ejemplo, el trabajo con los clérigos que ha realizado Integrity Watch en Afganistán ha mostrado potencial de éxito, y el Blog Global Anticorrupción es un caso similar para involucrar a líderes religiosos. Esto es particularmente importante cuando las encuestas de opinión pública muestran altos niveles de confianza en los líderes religiosos. Muchos de ellos están recurriendo a métodos alternativos de comunicación con sus congregaciones y podrían aprovechar estas oportunidades para ayudar a difundir información relevante en materia de rendición de cuentas, por ejemplo, información sobre pruebas gratuitas o nuevos servicios de salud.

5. Explorar plataformas para la participación ciudadana digital

La participación ciudadana y la rendición de cuentas se han trasladado en línea. Hay muchos recursos que los profesionales del sector de desarrollo pueden utilizar para movilizar la participación digital e involucrar a la sociedad civil como organismo de vigilancia.

Hay varios ejemplos de cómo la participación ciudadana y la rendición de cuentas se han trasladado en línea, con muchos recursos que no han sido explorados y que pueden ser utilizados para movilizar la participación digital. Estos proporcionan diferentes formas en que los profesionales del desarrollo podrían participar y apoyar la función de vigilancia de la sociedad civil.

Ejemplos de participación ciudadana digital

Durante la crisis del coronavirus, Facebook, Instagram y WhatsApp han visto un aumento del 50% en la mensajería y una duplicación de las videollamadas en algunos de sus mercados y asimismo, se han creado cientos de grupos de redes sociales. Algunos de ellos monitorean la propagación del virus a nivel local y otros organizan asistencia vecinal. A pesar de que la mayoría de ellos probablemente se comunicará con su propio grupo de seguidores, algunas plataformas están dedicadas y tienen un historial de monitoreo de crowdsourcing y podrían aprovecharse para fines de rendición de cuentas.

A raíz de que estalló la violencia en Kenia, después de los resultados controversiales de las elecciones presidenciales de 2007, se creó la plataforma de mapeo Ushahidi (testigo) para documentar los hechos recurrentes de violencia. Desde entonces, la herramienta de crowdsourcing se ha implementado para el mapeo colaborativo de necesidades, durante y después de los desastres, para documentar casos de acoso y abuso, o simplemente para identificar problemas en un vecindario local. Más de una década después de su creación, la plataforma ha dado lugar a una gran cantidad de enfoques similares que han demostrado ser prácticos para los informes de la sociedad civil.

Después del brote de Covid-19, se han lanzado más de 200 instancias de mapas de crowdsourcing en la plataforma Ushahidi. En el Reino Unido, Frontline PPE proporciona información sobre la disponibilidad de equipos de protección personal (EPP). En España, Frena La Curva publica solicitudes de ayuda u ofertas para recolectar alimentos o medicamentos. En Kenia, Sudán y Brasil, los mapas muestran la propagación del virus, así como las diferentes asistencias y servicios disponibles. Estos son despliegues espontáneos, iniciados como una respuesta inmediata a la crisis actual, sin embargo, también existe un uso más sistemático de la plataforma de crowdsourcing.

Una configuración personalizada de la plataforma Ushahidi, llamada Uchaguzi (elección), se ha implementado en muchos países para el monitoreo público de las elecciones. Esta contiene un conjunto completo de pautas que describen el proceso: desde la planificación del evento y la capacitación de los participantes, hasta medidas de seguridad y qué buscar durante el proceso electoral. La metodología de Uchaguzi permite reconocer las habilidades públicas de monitoreo, así como verificar esa información y luego convertirla en respuesta.

Por lo tanto, durante la planeación de intervenciones para la crisis actual, la sociedad civil podría ser incluida en algunos casos para monitorear si el apoyo alcanzó su objetivo. Al proporcionar pautas y configuraciones predefinidas para tales implementaciones, la calidad de las intervenciones podría aumentar dramáticamente.

Sin embargo, incluso aunque existe el modelo para recopilar entradas públicas, no siempre conduce a los resultados deseados. Por ejemplo, la página I Paid a Bribe (Pagué un soborno) ganó mucha atención cuando se lanzó. La idea era visibilizar la corrupción cotidiana y, por lo tanto, alentar a los gobiernos a prevenirla o desalentar a los agentes públicos a aceptar sobornos. Hoy, el proyecto parece abandonado; su destino refleja el de otras iniciativas basadas en el mismo concepto. No sobrevivieron a la pregunta planteada por Tiago Peixoto en su publicación de blog de 2012 Pagué un soborno, ¿y ahora qué?. Asimismo, variantes del concepto ‘Arregla mi calle’ (Fix My Street) han tenido su momento de atención y aunque algunas siguen funcionando, no es el caso de la mayoría.

La filosofía de Datos Abiertos Gubernamentales (DAG) de la OCDE alienta a la sociedad civil a informar sobre la corrupción o la mala gestión a través de sus sitios web públicos. A medida que los gobiernos compran equipos médicos o EPP a gran escala, la apertura en torno a las licitaciones públicas y la verificación de información comercial sobre los licitantes, pueden ser cruciales para descubrir actores informales, prevenir el sobreprecio e impedir que el público compre productos falsos.

En Ucrania, las licitaciones y los licitantes se publican en la plataforma abierta ProZorro, que es un sistema electrónico de contratación ‘creado como resultado de una asociación entre empresas, el gobierno y la sociedad civil.’ Por lo tanto, las licitaciones y los licitantes son monitoreados de cerca por la sociedad civil y otras partes interesadas, y comparten los hallazgos en el sitio web de Dozorro. El proyecto facilita un seguimiento cercano de las compras del gobierno y se ha convertido en un modelo de contratación abierta.

Actualmente está surgiendo una comprensión de cómo la sociedad civil puede participar a largo plazo en iniciativas de lucha contra la corrupción y de rendición de cuentas y cómo deberían diseñarse tales herramientas. La combinación de tecnología y crowdsourcing es otro camino posible. El estudio de caso GovLab (2017) de una iniciativa mexicana, demuestra cómo se puede lograr el ciclo completo: ‘El público espera interacciones significativas que conduzcan a resultados medibles y una formulación de políticas y prestación de servicios más efectiva.’ La plataforma para quejas ciudadanas está hoy integrada en los servicios del gobierno mexicano y describe los pasos del proceso, desde la presentación de una queja hasta la resolución del problema. Según el informe de la OCDE de 2019 que siguió al proyecto de integridad mexicano, ‘México ha sentado las bases de un enfoque más coordinado para combatir la corrupción, mediante la creación de un sistema que reúne a actores clave y otorga un papel destacado a la sociedad civil.’ Sin embargo, el comité que canaliza los aportes de la sociedad civil todavía 'requiere reconocimiento formal como entidad legal y financiamiento regular.'

La plataforma U-Report, respaldada por UNICEF, utiliza un enfoque diferente para la presentación de informes ciudadanos. En esta, se pide a los suscriptores de la herramienta que respondan a las encuestas por SMS, que posteriormente se analizan y publican en línea. Este proyecto de larga duración tiene más de 10 millones de suscriptores en 66 países. Normalmente, esta plataforma se utiliza para arrojar luz sobre los desafíos locales en los países donde está establecida. No obstante, ahora la plataforma se utiliza para encuestar la percepción de los jóvenes sobre la pandemia de Covid-19 en México, o para dar consejos desde el bot preprogramado de U Report Covid-19, a través de las plataformas de mensajería más populares.

En 2014, la Alianza para la Transparencia (PTF por sus siglas en inglés), lanzó la Plataforma de Acción Ciudadana (PAC) en Uganda, basándose en la información del U Report para monitorear la corrupción, la mala gestión y abuso por parte de las autoridades. Al entrar en una colaboración con U Report, el proyecto PAC pudo beneficiarse de un grupo ya establecido de reporteros y, por lo tanto, unir esfuerzos con un conjunto de personas ya familiarizadas con la metodología para generar informes. El proyecto concluyó después de cuatro años y, de acuerdo al informe final del proyecto, resultó en un aumento de conciencia y mejores relaciones entre los ciudadanos, los trabajadores de la salud y las autoridades del gobierno local y central.

En Zimbabwe, el capítulo local de Transparencia Internacional utiliza las redes sociales y las transmisiones de radio para solicitarle a los ciudadanos informes de rendición de cuentas con relación a la propagación del virus. La gente ha informado sobre la venta de alimentos en el mercado negro, la politización de la ayuda humanitaria, los aumentos no regulados sobre los precios de los alimentos y la brutalidad policial.

Consideraciones para establecer redes digitales de rendición de cuentas

Las redes de intercambio de información y colaboración ya existen en muchos países. Los donantes deben considerar crear conciencia sobre el riesgo de corrupción y aprovechar estas estructuras existentes para involucrar a la sociedad civil en el monitoreo de los fondos asignados para responder a la pandemia.

Los casos de participación ciudadana en línea se basan en alguna forma de colaboración digital, es decir, desde informes por SMS hasta monitoreo y mapeos generados en la web.

En algunos países, participar en tales actividades sólo será posible para las partes urbanas y conectadas de la población. Sin embargo, ejecutar una combinación, por ejemplo, de transmisiones de radio y respuestas de SMS podría llegar a un público mucho más amplio.

  • Los centros tecnológicos se encuentran en varios países de Asia, África y América Latina. Algunos de ellos ya están profundamente involucrados en soluciones locales para la colaboración y participación ciudadana. Sin embargo, durante medidas de confinamiento, no es posible acceder a las oficinas y el personal puede tener menos capacidad para trabajar desde casa debido a la falta de equipo o razones de conectividad.
  • La plataforma de micrositios Mahallah (comunidad) ha sido lanzada por uno de los centros tecnológicos en Kenia, como una herramienta de respuesta comunitaria al Covid-19. Aprovechar la competencia local de dichos centros puede ser una estrategia exitosa para iniciar proyectos participativos de rendición de cuentas. Además, las OSC locales pueden ser apoyadas como socias en dichos proyectos mediante la participación en línea o a través de informes por SMS para la rendición de cuentas. No obstante, a medida que avanza la amenaza de un virus letal, o cuando los suministros de alimentos se vuelven más urgentes, la participación en los esfuerzos anticorrupción puede verse afectada.
  • Las estaciones de radio participan con frecuencia en proyectos para generar conciencia comunitaria. Los programas de radio comunitarios y locales se transmiten en los idiomas locales, lo que ayuda a garantizar una mayor difusión de la información. Por ejemplo, Farm Radio transmite en varios países y está distribuyendo información a las estaciones de radio locales sobre cómo abordar la propagación del Covid-19.
  • La coordinación de los esfuerzos comunitarios generalmente ocurre a través de aplicaciones de bajo ancho de banda, como WhatsApp o Telegram, que tienen opciones más complejas para estructuras de grupos.
  • En Zimbabwe, el capítulo local de Transparencia Internacional utiliza las redes sociales y las transmisiones de radio para solicitarle a los ciudadanos informes de rendición de cuentas con relación al combate de la propagación del virus.
  • Con el fin de difundir más información, se puede considerar contactar a los canales de televisión locales y nacionales y a los medios impresos. En Nigeria, las estrellas de cine y músicos de Nollywood están al frente de campañas para abordar conceptos erróneos sobre los efectos y el manejo de la infección.
  • Los proveedores de telecomunicaciones normalmente están dispuestos a ser contactados para brindar apoyo. Su capacidad para proporcionar ancho de banda, conectividad o llamadas gratuitas puede ser de gran valor.

Limitaciones de utilizar herramientas digitales para la rendición de cuentas durante la pandemia

  • Falta de disposición a participar cuando la salud está en riesgo.
  • No todos tienen acceso a dispositivos móviles o las habilidades para comunicarse.
  • Redes móviles deficientes y tiempo aire relativamente caro en algunas partes del mundo.
  • Ciberseguridad de los datos personales (protección de los ciudadanos).
  • Uso indebido de informes digitales.
  • Lugares de difícil acceso (falta de infraestructura tecnológica).

Oportunidades de utilizar herramientas digitales para la rendición de cuentas durante la pandemia

Es probable que la tecnología disponible, combinada con la creatividad local y el sentido de urgencia, desencadene acciones y proyectos con un gran potencial para resolver desafíos.
  • A medida que el mundo entero se ve afectado, existe un enfoque global para mitigar los desafíos. Las buenas ideas también pueden viajar rápido.
  • Es probable que la tecnología disponible, combinada con la creatividad local y el sentido de urgencia, desencadene acciones y proyectos con un gran potencial para resolver desafíos.
  • Los donantes y las ONG deben monitorear los acontecimientos y de ser posible, adaptar las buenas prácticas.

Cómo apoyar las iniciativas anticorrupción y de responsabilidad social de la sociedad civil durante la pandemia

Para garantizar que los fondos designados para responder al Covid-19 alcancen sus objetivos previstos y estén protegidos de los riesgos de corrupción, es importante que la sociedad civil reciba apoyo en sus funciones de vigilancia y monitoreo. Las medidas actuales de distanciamiento y cuarentena, vigentes en muchas partes del mundo, presentan desafíos y oportunidades para la sociedad civil. Los donantes y las organizaciones multilaterales pueden ayudar a la sociedad civil a adaptarse a la nueva situación.

  • Los donantes y las organizaciones multilaterales están en condiciones de dialogar con los gigantes tecnológicos para facilitar el monitoreo de los programas de la sociedad civil, exponer los problemas en materia de rendición de cuentas y corrupción, y promover las voces de los ciudadanos.
  • Debe haber transparencia en los datos oficiales.
    – Los donantes y los organismos multilaterales deben instar a los gobiernos a hacer que los datos oficiales estén abiertos al escrutinio público. También deberían considerar las normas existentes, como el programa de Datos Abiertos Gubernamentales de la OCDE.
    – Compartir información con los medios locales y nacionales (TV, prensa escrita, radio y en línea) sobre los objetivos y las metas de los gastos de ayuda, permitirá que las iniciativas digitales de rendición de cuentas rastreen el despliegue de las respuestas de Covid-19.
  • Las OSC locales pueden necesitar pautas, herramientas digitales y capacitación para:
    – participar en el monitoreo de las acciones y apoyos del gobierno durante la pandemia
    – monitorear el comportamiento en línea de las empresas privadas en relación con la pandemia
    – apoyar y capacitar a periodistas ciudadanos y otros participantes en el monitoreo y presentación de informes
  • Hay una gran cantidad de pequeñas iniciativas que nunca cobrarán impulso. Los donantes y las organizaciones multilaterales deben respaldar y coordinar algunas de estas para mejorar el resultado de los compromisos de la sociedad civil.
    – Fomentar la construcción de redes, que incluyen iniciativas en línea y alianzas de los donantes con la sociedad civil, puede ayudar a la difusión de información y aprender sobre iniciativas exitosas de rendición de cuentas.
  • El compromiso con organizaciones de la sociedad civil que no son ONG (a través de alianzas existentes de la sociedad civil, como tropas de Scouts, clubes deportivos, organizaciones religiosas, radio comunitaria y medios locales, etc.) puede aumentar el número de personas que difunden información y ayudar a construir alianzas más amplias para iniciativas de rendición de cuentas.
  • En lugares donde la infraestructura digital es débil, se deben considerar las tecnologías de bajo umbral, como los mecanismos de información a través de SMS.
    – Fomentar las redes con medios locales y nacionales (TV, prensa escrita, radio) puede ayudar a la comunicación de actualizaciones periódicas sobre iniciativas de rendición de cuentas y proveer información pública sobre los costos y la disponibilidad de servicios de salud.
    Bibliografía
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